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Ahmed Amrani

12/12/2015 - 30/01/2016
Pintar los
estados mentales.
Cuando Leonardo da Vinci afirmó que « la pintura es una cosa mental » no se imaginó que lo que para él era una forma de exigir un estatuto social más elevado del oficio de pintor habría de transformarse en la principal y probablemente en la única exigencia que se le hace a cualquier artista de esta época: que su obra sea ante todo « una cosa mental ». Pero el hecho de que esta fórmula se haya convertido en algo comúnmente aceptado no le quita un ápice de su enigma o, por lo menos, de la extraordinaria dificultad que entraña. Porque, como bien se sabe, las cosas tienen cuerpo, peso, textura, color, olor, sabor y se las puede tocar y sopesar. En cambio la mente, por poderosa que sea, es incorpórea, inasible y ubicua por mucho que la neurociencia fije a la mente en el cerebro y convierta las facultades mentales en funciones específicas de determinados órganos y regiones cerebrales. ¿Cómo unir entonces realidades tan disímiles? Cierto, las más diversas culturas de la humanidad llevan siglos afirmando la realidad de una unión igual de incongruente, la que se da entre el alma y el cuerpo humano, reelaborada o reinterpretada en Occidente como unidad de la racionalidad y de la animalidad condensada en la fórmula 3 « el hombre es un animal racional ».
Pero todos estos hechos históricos, positivos, no le quitan ninguna dificultad al esfuerzo que cada vez debe realizar el artista de nuestros días para unir en su obra lo que es corpóreo o material con lo que es incorpóreo por mental o si se quiere por conceptual. Ahmed Amrani es un artista con una aguda conciencia de esta dificultad. Más aún: él es un pintor que en diversos momentos de su trayectoria artística ha convertido esa dificultad en el objeto mismo de su pintura.
De hecho los cuadros y los dibujos reunidos en esta exposición son el resultado de su esfuerzo por representar a la mente representando su actividad. Y específicamente su capacidad de generar estados mentales que no son en realidad productos definidos de la actividad mental - como pueden serlo las ideas o los conceptos – sino condiciones de generación de los mismos. Es cierto que por su carácter difuso los estados mentales guardan una cierta analogía con los estados de ánimo pero sin embargo no pueden confundirse porque los estados de ánimo son momentos de las pasiones y los sentimientos y los estados mentales lo son de los pensamientos y las especulaciones.
Los estados mentales son aquellos momentos suspendidos entre la inspiración de la mente por lasdemandas de la realidad o del deseo y la expiración de la misma que responde a dichas demandas en los términos que corresponden a cada una de ellas. Por eso no pueden confundirse con las imágenes ni los conceptos ni siquiera con la toma de consciencia que siempre vienen después. De allí que pueda decirse que en esos momentos la mente se muestra como lo que es porque todavía no ha desaparecido en sus productos al igual que el trabajo del sastre desaparece en el traje, según una célebre metáfora. Y que se pueda además concluir que, debido a que Amrani dedica su talento a representar a dichos momentos, su pintura es una cosa mental porque es una pintura de la mente y no de las cosas.
Carlos Jiménez
Peindre les
états mentaux
Quand Léonard de Vinci afirma que “la peinture est une chose mentale” il ne s’est pas imaginé que ce qui était pour lui une manière d’exiger un statut social plus élevé du métier de peintre devrait se transformer en principale et probablement la seule exigence faite à tout artiste de cette époque: son oeuvre doit être avant tout “une chose mentale”, mais le fait que cette formule est devenue une chose généralement acceptée n’enlève rien de son énigme ou au moins de l’extraodinaire difficulté qu’il comporte car comme on le sait bien les choses ont un corps, un poids, une texture, une couleur, une odeur, un goût, et on peut les toucher et soupeser. Par contre, l’esprit, a beau être puissant il est incorporel, inaccessible et ubiquiste même si la science a beau situer l’esprit dans le cerveau et transformer les facultés mentales en fonctions spécifiques de certains organes et régions cérébrales. Comment unir alors des réalités tellement différentes? Certainement, les cultures de l’humanité les plus diverses affirment depuis des siècles la réalité d’une union également incongrue, celle qui se trouve entre l’âme et le corps humain, de nouveau élaborée ou interprétée en Occident
comme unité de la rationalité et de l’animalité condensée dans la formule “l’homme est un animal rationnel”.
Mais tous ces faits historiques, positifs, n’ôtent aucune difficulté à l’effort que l’artiste de nos jours doit réaliser de plus en plus pour unir sur son oeuvre ce qui est corporel ou matériel avec ce qui est incorporel par mental ou si on veut par conceptuel. AHMED AMRANI est un artiste qui est tellement conscient de cette difficulté, mais encore plus: c’est un peintre qui, dans des divers moments de son parcours artistique, a transformé cette difficulté en objet de sa peinture. En fait, les tableaux et les dessins réunis dans cette exposition sont le résultat de son effort pour représenter l’esprit en représentant son activité et plus spécifiquement sa capacité de générer des états mentaux qui ne sont pas en réalité des produits définis de l’activité mentale –tel que les idées ou les concepts- mais des conditions de leur génération. C’est vrai que, vu leur caractère diffus, les états mentaux observent une certaine analogie avec l’humeur, cependant ils ne peuvent être confondus car les humeurs sont des moments des passions, et les sentiments et les états mentaux sont des moments de pensée et des spéculations.
Les états mentaux sont des moments suspendus entre l’inspiration de l’esprit par les demandes de laréalité ou du désir et son expiration qui répond à ces demandes dans les conditions qui correspondent à chacune. Pour cela ils ne peuvent être confondus ni avec les images ni avec les concepts, mê
El Beso
El Beso
Ahmed